Criticar es una función mental útil. Sin ninguna duda.
Pero criticar para destruir las ideas ajenas no tiene ningún valor ni ninguna utilidad.
Si existe un problema o una necesidad, todo el mundo se lamenta, pero nadie da una buena ideas para resolver la situación.
Sin embargo, basta que alguien proponga algo para resolverla para que aparezcan como mala hierba los críticos. Destruyen y no construyen. Se oponen pero no aportan. Desmerecen la idea ajena pero no tienen una mejor.
Mala ocupación la del criticón. Al menos se debería apoyar a quien busca una solución, o ayudar a mejorarla.
Pero sólo oponerse ¿para qué sirve?