"El problema no es que alguien no sea bueno, sino que ni le importe no serlo. Sin salida".
Martha Sialer
Hablando corto y claro, Compartir ideas. SHORT and CLEAR. COURT et CLAIR.
"El problema no es que alguien no sea bueno, sino que ni le importe no serlo. Sin salida".
Martha Sialer
" VERDAD y JUSTICIA parecen ser palabras que ya nadie comprende ni valora".
Martha Sialer
"La moral de todo ratero : Ya te robé, perdiste, es mío".
Martha Sialer
"No busco entender para creer. Creo para entender, pues quien no cree no experimenta y quien no experimenta no cree".
San Anselmo
"Hay quienes dicen admirar algo, pero en realidad lo detestan. Otros dicen detestar algo, pero en realidad lo admiran. Caretas usamos".
Martha Sialer
"Morir es cruzar una puerta a la deriva y encontrar aquello que tanto se buscaba".
Escuchado en una canción piadosa.
Es de "Morir se acaba" del P. José Luis Martín Descalzo
"El maligno no se convierte porque cree que su malignidad es inteligencia".
Martha Sialer
"Enseñar al que no sabe no es falta de respeto. Creo que dejar al ignorante en su ignorancia es la mayor muestra de falta de respeto. Es un desprecio".
Martha Sialer
"Parece que hoy ya no existe la gente con moral. Se le llama gente retrógrada. Ni existe gente de principios, es gente intolerante. ¡Ay!".
Martha Sialer
"Lo que más impide superarse es la envidia ante quien es mejor. Si se es capaz de apreciar al que es mejor, también se mejorará".
Martha Sialer
"Viaja al pasado para sanar, ve al futuro para soñar, pero vuelve siempre al presente para existir"
María Elena Sialer
"Se tiene la edad del crimen. A menos -claro- que se trate de un infante por debajo de los 4 años o de un deficiente mental profundo".
Martha Sialer
"Obedecer no es igual a sometimiento. Obedecer es fruto de saber reflexionar".
Martha Sialer
"Los más empeñados en hablar de fraternidad suelen ser los Caínes".
Martha Sialer
"Eso de que TODOS somos hijos de Dios y hermanos, son buenismos sin fundamento.
Todos somos criaturas de Dios y prójimos. Y no es poco".
Martha Sialer
"Gente hay tan ilógica que cree que haciendo mal a los otros se hace bien a sí misma".
Martha Sialer
"Muchos llaman bueno a lo que les gusta y correcto, a lo que les conviene. Aunque sea malo e incorrecto".
Martha Sialer
"Nos gusta pensar que Dios es nuestro Padre, para que nos cuide y ayude. Pero nos gusta olvidar que también es nuestro Señor, para ser respetado y obedecido".
Martha Sialer
"Conozco gente que cree tener un buen autoconcepto y una alta autoestima. Yo creo que tiene delirios".
Martha Sialer
"Hoy a enseñar le llaman soberbia. A corregir, intolerancia. A aconsejar, irrespetar. A consolar, falta de empatía. A perdonar, tontería. A tener paciencia, falta de carácter. Y a orar por los demás, entrometimiento".
Martha Sialer
"Misericordia es enseñar, corregir, aconsejar, consolar, perdonar, tener paciencia y orar por los demás".
Martha Sialer
"Si a los niños se les enseñara desde muy pequeños a asumir las consecuencias de sus actos, tendríamos adultos mejores de los que tenemos. Enseñarlo sin iras, sin revanchismos, como algo lógico y natural".
Martha Sialer
"El que sin necesidad y por su gusto camina por el precipicio, no espere que Dios lo ayude"
Martha Sialer
"Guerrear nunca será la primera opción. Pero, a veces, es un deber".
Martha Sialer
"Gente de bajo nivel emocional interpreta la amabilidad como debilidad".
Martha Sialer
"Ahora se confunde amablilidad con coqueteo. Y aceptar la amabilidad con debilidad. ¡Vaya tontería!
Martha Sialer
"Lamentablemente, la IA para muchos es o será un "desaparecer" como personas pensantes".
Martha Sialer
"Se han confundido y creído que TODO puede ser cambiado a voluntad. Y no es así".
Martha Sialer
"Realidad actual = la realidad no existe o si existe no te atrevas a mencionarla".
Martha Sialer
" MEJOR ES SABER QUE IMAGINAR.
Así piensa el corazón de los que esperan".
Martha Sialer
"No sé qué es más triste, si alguien valioso que cree no serlo o alguien no valioso que cree valer mucho".
Martha Sialer
"Cuando hables vocaliza cada sílaba y haz separaciones entre las palabras. Tu habla habla de ti".
Martha Sialer
"Gente hay a la que le agradecemos más lo que no hacen que lo que hacen".
Martha Sialer
"Dejar de trabajar es el sueño de profesionales jóvenes. Y la pesadilla de profesionales experimentados".
Martha Sialer
FELIPE HASSON ABOGADO BRASILEÑO...VENEZUELA Y SU PUNTO DE QUIEBRE..
El abogado brasileño Felipe Hasson, especialista en Derecho internacional, ha compartido su opinión sobre la intervención norteamericana en Venezuela.
Vale la pena leerla:
Muchas personas me preguntan mi opinión sobre la cuestión de los EE. UU. y Venezuela, como profesor de derecho internacional que vive hace 10 años en los EE. UU.. En lugar de responder uno por uno, decidí poner aquí lo que pienso. Para quien tenga interés y paciencia para leer, aquí va.
Mi opinión es que el debate sobre Venezuela ha sido secuestrado por una lectura selectiva —y profundamente hipócrita— del derecho internacional. Se invoca la "soberanía", la "no intervención" y el "orden jurídico internacional" como si estos conceptos existieran para proteger a los gobiernos, y no a las personas. Como si la soberanía estatal fuera un escudo moral absoluto, capaz de justificar el hambre, la persecución, la tortura, el exilio masivo y la supresión completa de la voluntad popular. No lo es.
La soberanía no es un fin en sí misma; nunca lo fue. Es un instrumento funcional, condicionado al cumplimiento mínimo de los deberes del Estado para con su población. Cuando un régimen transforma a su propio pueblo en rehén —empobrece deliberadamente a la sociedad, destruye instituciones, persigue opositores, defrauda elecciones y elimina cualquier posibilidad real de alternancia de poder—, ese régimen pierde la legitimidad que da sentido a la soberanía que alega defender.
El derecho a la vida, a la dignidad humana y a la autodeterminación de los pueblos no son "valores occidentales" opcionales ni retórica política. Son normas centrales del orden jurídico internacional contemporáneo. Un gobierno que viola sistemáticamente estos derechos no puede exigir que el mundo cierre los ojos en nombre de una abstracción jurídica conveniente.
Venezuela no es un caso de "divergencia ideológica"; es una tragedia humanitaria. Millones de personas se han visto obligadas a dejar el país. Las que se quedaron conviven con la escasez, la represión y el miedo. No hay elecciones libres. No hay prensa independiente. No hay un Poder Judicial autónomo. No hay canales internos efectivos para que el pueblo se libere por su propia cuenta. Defender que ese pueblo "resuelva solo" su situación es, en la práctica, defender la perpetuación del sufrimiento.
Por eso, la ayuda externa —incluida la militar, cuando sea necesaria para proteger vidas y no regímenes— no es una violación moral del derecho internacional. Es la afirmación de su núcleo ético. La comunidad internacional existe precisamente para evitar que se cometan atrocidades detrás de fronteras convenientemente cerradas.
La reacción de muchos venezolanos deja esto claro. Mientras comentaristas extranjeros, cómodamente distantes, condenan las intervenciones en nombre de una soberanía abstracta, quienes viven la desesperación real celebran. Celebran porque ven una oportunidad concreta de liberación. Celebran porque saben que el "respeto a la soberanía" fue, durante años, la excusa perfecta para la inercia internacional.
El paralelo histórico es inevitable. Si en la Europa de los años 1940 las potencias hubieran decidido no liberar los campos de concentración para respetar la soberanía alemana, hoy esa omisión sería recordada como complicidad. Ningún orden jurídic serio puede exigir neutralidad ante crímenes masivos contra la propia población.
Invocar el derecho internacional para defender a dictadores es una perversión intelectual. Es transformar un sistema creado para proteger a los seres humanos en un argumento de conveniencia para proteger a los opresores. No hay nada de progresista en ello. No hay nada de humanista. Solo hay el consuelo moral de quien nunca ha tenido que elegir entre soberanía y supervivencia.
El derecho internacional no existe para blindar regímenes autoritarios. Existe para recordar que ningún gobierno —absolutamente ninguno— tiene el derecho de destruir a su propio pueblo en paz.
Otro argumento recurrente —e intelectualmente perezoso— es el de que la intervención no sería "humanitaria", sino movida por intereses económicos. Aunque existan intereses estratégicos o económicos —como casi siempre han existido en cualquier acción relevante en la política internacional—, eso no invalida, ni de lejos, la legitimidad moral del resultado cuando este atiende a una demanda real y explícita del propio pueblo oprimido.
El criterio central no es la pureza de las motivaciones externas, sino la realidad vivida internamente. Y esa realidad es inequívoca: los venezolanos, en su mayoría, celebran y apoyan la intervención porque saben quién es el verdadero agresor. Fue el propio régimen dictatorial el que, al elegir preservar el poder a costa del hambre, de la represión y de la destrucción social, abrió la puerta a una respuesta externa.
Cuando un gobierno ataca sistemáticamente a su propio pueblo, él mismo elimina cualquier autoridad moral para cuestionar los motivos de quien interviene para poner fin a ese sufrimiento. En este escenario, incluso una acción impulsada por intereses no exclusivamente humanitarios se vuelve necesaria, legítima y moralmente correcta, porque la alternativa concreta sería la continuidad de la opresión.
Por lo tanto, la fundamentación de aquellos que colocan la ideología por encima de todo —y que después rebuscan en el derecho internacional frases, conceptos y principios que sirvan a la respuesta que ya decidieron dar— es, como mínimo, lamentable. No es una defensa seria de la legalidad internacional, sino un ejercicio de cinismo selectivo, hecho a la distancia y sin ninguna empatía por quien vive el colapso en carne propia. Cuando la ideología viene antes del ser humano y la soberanía es invocada para justificar la miseria, el derecho deja de ser instrumento de justicia y pasa a ser apenas retórica vacía al servicio de la indiferencia.
Felipe Hasson
Global Attorney | Ph.D, M.Sc, LLM, FCIArb