"No es que uno sea burlón. Ocurre que la conducta de algunos te hace reír para no llorar".
Martha Sialer
Hablando corto y claro, Compartir ideas. SHORT and CLEAR. COURT et CLAIR.
"No es que uno sea burlón. Ocurre que la conducta de algunos te hace reír para no llorar".
Martha Sialer
"No te engrías cuando la vida te da más que a otro sin merecerlo. Me parece que en esta vida Dios se mueve más por la lástima que por el mérito. En la otra, no creo".
Martha Sialer
¿De qué sirve creernos inteligentes si nos portamos como torpes?
Martha Sialer
"Cuando uno hace el mal a la vista de todos no puede sorprenderse de ser criticado".
Martha Sialer
"Parecen lo mismo pero son muy diferentes.
Una cosa es admirar a y otra cosa es admirarse por".
Martha Sialer
"Pobre educación en los hogares. Pobre instrucción en las escuelas. Pobre veracidad en los medios. Pobre moral en los gobiernos.
Resultado : Pobres países".
Martha Sialer
"Necesitas aprender que el único al que se puede defraudar y recuperar su confianza es a Dios. A los prójimos, no".
Martha Sialer
"El problema no está en hacer mal. Está en no rectificarse y seguir haciendo el mal".
Martha Sialer
"Me parece natural que los hijos
esperen todo de sus padres.
Pero que los padres no puedan esperar
nada de sus hijos no me parece tan natural".
Martha Sialer
¿Quién te ha dicho que cerrar los ojos ante lo evidente te hace una persona mejor?
Martha Sialer
"Prójimo y hermano son condiciones reservadas a los seres humanos. Extenderlas a todo lo creado por Dios es libertad poética, lenguaje figurado, pero no es real".
Martha Sialer
"Un corazón prudente sabe a quién debe cuidar y de quién debe cuidarse".
Martha Sialer
"Equivocarse es lamentable. Defender la equivocación es ridículo".
Martha Sialer
VER : He 9, 1-18
También nosotros podemos ir por el camino de Damasco. Vamos con planes definidos, vamos con intenciones claras, vamos a alcanzar algo. Nos sentimos con valor, con interés, decididos y motivados.
Pero todo eso, como en el caso de San Pablo, puede estar bien definido pero mal orientado. Y, con mucha "suerte"-gracia, puede ocurrirnos lo que le sucedió a San Pablo.
Podemos, literalmente, vernos por tierra. Con planes cortados, con decisiones interrumpidas, con temor, desorientados, aturdidos como cegados. Y entonces ¿qué hacer? Gracia-"suerte" no va a faltarnos si la rogamos. El tema es ¿qué quiero hacer yo?, ¿voy a quedarme aturdido por el golpe?, ¿voy a tratar de entender más allá de lo aparente?, ¿voy a seguir el mejor camino o voy a insistir en el peor?
¿En qué quiero creer?, ¿en qué me voy a apoyar?, ¿me dejaré dominar por la costumbre o lo que otros crean?
Decidiré si volver a la fe o si seguir desorientado esperando encontrar un norte, que no encontraré. Convertirme o no. No es poco lo que va en juego.
Nos gusta hablar de él. Nos hace sentir bien y es bueno reconocer que los seres humanos somos criaturas pero dotadas de muchas posibilidades, de lo cual podemos sentirnos felices y hasta orgullosos y esperanzados.
Pero todo lo humano tiene un límite. Nos guste o no reconocerlo. Algunos lo vemos, lo entendemos y lo aceptamos. Otros no, lo ven pero no lo entienden y se niegan a aceptarlo. Así somos.
Estos tiempos lo han hecho evidente, a pesar de que tantos se sigan haciendo los que no se enteran.
Un pequeño y simple ser, un virus vivo pero insignificante, tan poderoso. Como para decirnos : Despierta, no eres el poderoso que crees ser, no lo puedes todo si no te acoges a una ayuda que viene de lo alto. Porque hasta para hallar una vacuna y un remedio no nos bastan la inteligencia, el poder ni el dinero. Todo eso queda empequeñecido. ¿No lo notas? Necesitamos ubicarnos. Por nuestro propio bien, ubicados es menos fácil caer. Necesitamos de Dios.
" Entre los humanos he visto extrañas especies.
El de mal corazón que no agradece, el de peor corazón que odia al que lo ayudó, el cobarde que adula a quien lo maltrata, el cruel que aplaude al dañino, el cínico que se cree centro del mundo, el mentecato que se cree superior, el abusador que quiere imponerse a otros, el convenido que exige que lo consideren justo".
Martha Sialer