"Quien no se enoja cuando tiene motivos justos para hacerlo, peca. La paciencia desordenada puede favorecer la negligencia y permitir que otros obren mal".
San Juan Crisóstomo
Para Santo Tomás de Aquino, la virtud no consiste en no sentir ira jamás, sino en enojarse cuando corresponde, por motivos justos y de la manera adecuada. La ira descontrolada es un defecto; pero también puede serlo la ausencia de indignación ante una injusticia.

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